Ya estoy instalada, por fin, aún quedan cosas en cajas pero parece que esto evoluciona favorablemente... llevo toda la semana yendo a currar desde aquí y me adapto bastante bien, prefiero mil veces el autobús al coche, y, como los hay con bastante frecuencia, no me da tiempo a protestar ni a quejarme, así que por ahora esta ciudad descansa tranquila, jejej
aún tengo que ir a rehabilitación, me hicieron una prueba anteayer horrible, se llama "electromiografía", consiste en que te clavan una aguja en distintas zonas de la parte afectada (en mi caso toda la pierna izquierda y la cadera) y la mueven en círculos buscando puntos de dolor...no sigo porque si no me mareo y no es plan. Lo que es interesante mencionar es que tendría que esperar un año para hacerme esta prueba si no hubiese contado con el seguro privado del ayuntamiento o institución pública. Gran paradoja: sanidad privada en la institución pública. Otra más.
Hasta ahora en mi trabajo que ya retomé estaba desocupada, sin más labor que la de llegar a la hora y marcharme sin hacer ruido...pues estoy con mi compañera en el despacho, mi compañera que ya anda medio estresada de todo lo que tiene que hacer (algunas cosas me parecen banales, excesivamente burocratizadas, quiere tener informes de todo), y yo allí ociando de mala manera, cuando suena el teléfono, y cojo yo. Es la concejala de la que dependemos, buuuu nenoooo
Me pregunta directamente, "y vosotras , ¿qué hacéis"' y yo le espeto k mi compa anda con lo de las familias y k yo estoy un poco descolgada, así k si quería estaría dispuesta incluso a ir hasta a su despacho y hablar. Estos puntos locos que me dan. Afortunadamente le pareció bien, y hablamos. Me encargó organizar una jornada para el día de las personas discapacitadas, el 3 de dic, contactar con asociaciones, bueno todo el trabajo que conlleva organizar algo de este tipo, y yo feliz.Pero vaya cristo que se montó por rivalidades en (...) podría contarlo tan minuciosamente que me desespero, así que optaré por un abreviado resumen que viene a decir que cuanto más listo más imbécil y viceversa, y que la delgada línea que separa la elocuencia de la locura está sugestionada por los análisis clínicos.
Siendo así;
FM: Si no le llamas yo, le llamo tu...