Se podrían transformar en aburridamente rutinarios los viajes en autobús que me transportan de la estación al trabajo y del trabajo a la estación, pero resulta que no es así para nada debido al talante de las gentes que embarcan conmigo y en las sucesivas paradas rumbo a sus destinos. Señoras en los asientos de delante comentan sus proezas o las ajenas a voz en grito, haciendo participar a aquellos que se encuentran dos o tres asientos más atrás...hablan de delincuencia, facturas, precios, hijos, nietos, maridos, comidas, ropa. Hablan de tráfico, clima, noticias bomba, apaños para el hogar, navidades. Hablan y hablan, sin embargo hay recorridos en los que el vieje transcurre en una nube de silencio y la melancolía echa su manto sobre los que nacimos cansados.
Especialmente gracioso fue lo que ocurrió ayer. Cuando vuelvo del trabajo hay una parada delante de un instituto en el que suben chavales que hacen aumentar sensiblemente el boreo. Bueno, pues uno llegó a su parada y, como todo ritmo protocolario que se precie, se incorporó, tocó el timbre y, al llegar a su parada, el bus no se detuvo, así que el chaval pegó un grito de "Ehhhhhhh pareeeeeee!!" y salta el conductor "nenoooo hay que toca-lo timbreeeee" y el neno "que ya lo toquééééé" y el otro "pois non o tocaches ben porque aquí non se ouíu" "que sí que lo toqué" "que no se oyó" y así pasaron cinco minutos hasta que el bus se detuvo en medio de la carretera general para efectuar el desembarco del rapaz que llegaría un poco más tarde de lo habitual a comer. "Cuidado con los coches que estamos en plena carretera" se oyó de fondo.
Se respiraba un ambiente de conformismo por habitualidad. Bajó el chaval, arrancó el bus y el conductor prosiguió su destartalada marcha. Un ratillo después se levanta otro chaval, toca el timbre y grita "¿se oyó, no?" a lo que respondimos todos con una carcajada general, incluso el ilustre señor busero (emblema de las profesiones de tránsito lineal y continuado, similar a la labor de los monitores de autoescuela). Qué fresco le quedó, se alivió la tensión y seguimos como si un soplo de viento espabilador nos hubiese sacudido los piojos. No hay nada como los niños (en algunos momentos dados, quisiera matizar)
Mañana voy al trumátologo a seguir dando vueltas mientras tanteo la suerte para ver si doy con algún profesional. La electromiografía de marras vino perfectamente bien, a lo que respondí con un evidente gesto de perplejidad que extrañó a la doctora. Como siga así me pondré en manos de algún curandero de sona o me encomendaré a algún santo revelador. Quizá incluso vuelva a la seguridad social.
En el curre ando con la organización del día de las personas con discapacidad y he participado en una reunión de familia en la que mi compañera no ha estado mal aunque discrepé varias veces con algunas de sus opiniones pero su vehemencia me achantó. Y eso que, académicamente, yo tenía razón (a eso no hay quién me gane jeje).
Aprendí viéndola y escuchándola lo bien que funciona aparentar que se es autocrítica con una misma, poner las dudas encima de la mesa y hacer preguntas de difícil contestación a los demás miembros del equipo con respecto a la evolución de la intervención para ponerlos en evidencia. Ví también que tener papeles es útil -pero sigo pensando que esta mujer rebasa el exceso de burocracia creo que porque removerlos de vez en cuando encima de la mesa da sensación de cuánto trabajé - porque las reflexiones por escrito constituyen la evolución favorable de la práctica siempre y cuando se vuelva sobre ellas de manera interdisciplinaria, es decir, dónde todos-as aporten, no sólo una con afán de diva. Sin embargo las que me rodeaban quedaron flipadas con sus artimañas.
Aunque lo que de verdad aprendí de la tipa esta es que hay que echarle jeta. Mucha jeta, aunque no tengas ni idea hay que tirar para alante igual, con cuatro palabritas de manual y una forma de expresarse de omnipotencia prepotente te quedas con la peña por muy universitaria que sea.
Después me enteré de que participa activamente en política por el Bloque y que consiguió el curre de una manera un poco dudosa a nivel curricular (antes de hacerse educadora estudió un FP de secretariado, hizo un postgrado en familias y no tiene nada más así que por puntuación su plaza tendría que ser mía, mía y mía). Parece mentira que una supuesta "roja" tenga tanta vincualción con un supuesto "facha" (el alcalde de este ayuntamiento -el equivalente a nuestro jefe en la empresa privada- es conocido por sus métodos megaderechistas): la jeta los une, eso es la política, jeta por jeta, jeta al cuadrado. Y el caciqueo (enchufismo, aparentar lo que no se es, utilizar recursos de dudosa moralidad para persuadir...todas esas cositas propias de un sistema democrático tan avanzado que se ha dado la vuelta)
Qué puto asco. Al final todos los caminos en mi profesión conducen al enchufismo y al patetismo político. Tenía que ser una nueva disciplina a estudiar en la carrera. "Estrategias de resistencia operativa ante fraudes políticos cometidos en la Administración Pública que comprometen el bienestar ciudadano y la práctica profesional del Educador-a Social-a que se lo cree", anual, 20 créditos.
Voy ponerle la antena a la tv para ver las nominaciones. ¿Patético? No, sociológico. /JuAs/
FM: Laurencia ha decidido que debe abandonar la casa... (mi novio, en alguna de las pasadas ediciones de gh)