- Cuelga ya el teléfono que a ver si van a estar llamando de Abajo...
- Es que ni con la novia puede uno hablar tranquilo...ay cariñín que te tengo que dejar,... sí, yo también , noooo, yo más, qué tontona eres, yo más, ayyyy ji ji ji , que no, que yo más, ju ju bueno pues tú más....noooo no quería decir eso, yo más por supuesto...
El dueño de la otra voz le arrancó el móvil de la oreja y lo lanzó con una evidente mala puntería hacia el contenedor de basura desde la ventana, muy listo - le dijo el enamorado telefónico- ahora si nos llaman no nos enteraremos; mierda, dijo el otro, pues ya te veo bajando inmediatamente a por él...¿quiénn?? ¿yooooo?? pero si lo tiraste tú...-Estás de coña...¿de quién fue la culpa, eh romeo, de quién? aayyy qué mal vamos a acabar tú y yo muchacho semidelincuente...agarró con un visible mal humor el pomo de la puerta, miró atrás con horrible cara de perro rabioso, abrió y desapareció escaleras abajo echando humo simbólico. Cuando llegó a la altura del contenedor dirigió su vista a la ventana desde donde sonreía su compañero mientras le saludaba cínicamente, así que le hizo un significativo corte de mangas en respuesta. Se agachó a coger el teléfono, que ni por asomo había caído cerca del contenedor, y se escuchó un "raassss" que puso al descubierto unos calzoncillos de lunares flamencos. La carcajada de su compañero se escuchó en tres quilómetros a la redonda. El afectado permaneció varios minutos en la misma posición agarrotado por la vergüenza. "Soy un panoli", pensó colorado como un tomate maduro.
FM:Onde vas con eses pelos, vou buscar piollos que me entreteñan.