-Nada, que no hay manera oye, que comunica todo el rato...¿cuántas veces les dijimos que no empleasen el móvil para llamadas que no fuesen de trabajo? Brrrr vaya par de díscolos...
- A ver, déjame a mí, trae el móvil, vengaa
La discoteca había adquirido un ambiente gélido, totalmente desprovisto de la artificialidad de las luces y la música. Sin gente, con únicamente ellos dos (bueno, había otra pareja, pero estaba inconsciente tirada en el suelo), todo resultaba excesivamente blanco y pegajoso, olía a alcohol reseco, a meos y a vómito.
-¡Me da señal! A ver si ahora por fin lo cogen...
- Estos se van a despertar de un momento a otro y como no entren en el cupo no hacemos puntuación, mira que la cagamos...
-joer que no lo cogen, qué tíossss pues yo no pienso cargármela por culpa de ellos...
El teléfono sigue sonando sin respuesta. La mujer tirada en el suelo bajo el taburete esboza una sonrisa e introduce su dedo índice en la oreja del energúmeno que le había puesto la pierna encima. Yacen felizmente inertes y ajenos a los planes que se ciernen sobre ellos.
"Sin prevenciones me doy vuelta y siguen
aquellos dos a la izquierda del roble
eternos y escondidos en la lluvia
diciéndose quién sabe qué silencios
No sé si alguna vez les ha pasado a ustedes
pero cuando la lluvia cae sobre el Botánico
aquí se quedan sólo los fantasmas.
Ustedes pueden irse.
Yo me quedo.*"
M. Benedetti
* Por ahora...(N de la T)