Vaya porrazo que me dí...todo por una anodina llamada telefónica que realmente no merecía tanto la pena...oh dios, sufro mis dolores en silencio, callando a voces, tapando la boca del lamento para no espantarlo con mis gritos
Sonaba el teléfono en la sala mientras yo estaba en la cocina. Como un inmenso pasillo separa una zona de la otra, si quería contestar, debía darme prisa. Corrube y corrube, pasillo a través, a través de qué, a través del viento que yo misma generaba, qué velocidad, que mirada descontrolada acuciante perseguidora de un móvil que suena, móvil que suena, pero dónde suena...llegué jadeante y en chanclas a la puerta de la sala y, sin cesar en mi velocidad vulneradora de las leyes físicas y morales, detecté el aparato sonador, por él me lancé sin detener el ritmo ni la marcha...miraba al móvil poseída, craso error, esa obcecación me impidió atender a la pata de la minimesa de la minisala que sé incrustó en mi mini meñiquito sin piedad, sin perdón y sin clint eastwood. Al suelo caí redonda con un dolor triangular que me mantuvo inmóvil en medio metro cuadrado, comprimida cual archivo zip, sufridora cual concursante del un dos tres, un dos tres, dentro de un momento volvemos otra vez pero yo pensé que no volvía...
Como resultado obtuve un grito espectacular comentado por los vecinos en las escaleras, no me superó ni el adolescente del quinto cuando quiere salir y no le dejan
Ahora sólo puedo usar chanclas porque me aprietan hasta los calcetines cuando la gente se empieza a empaquetar de otoño, caminar es una tortura zamba que nada tiene que ver con shakira y alehjandro croasanz oh dios que he hecho yo para merecer esto, pues el idiota, que iba a ser
Así que santo tomás, una vez y nada más
No fui al médico pero hoy me encontré a una médica en mi trabajo que vino a apuntar a la hija en unas actividades (estamos con las inscripciones en las escuelas culturtales y deportivas, por fin tengo un trabajo con trabajo). Fue un encuentro surrealista absolutamente, ella llevaba el pie vendado y cuando me fijo le veo el meñique en cabestrillo soportado por unas chanclas y yo ohhhhhh yo también me dí en el mismo sitioooo...de la emoción saqué mi pie por de bajo de la mesa y ella orgullosa y dolorida me enseñó el suyo, presentación de pies escachuflados en entorno laboral, nos contamos cómo había sido, le miré su pie, me miró el mío y, como es médica, me lo tocó y retorció mientras yo clamaba un ahhh por favor despacioooo para al finar concluir que no lo tenía roto porque si no vería aún más estrellas de las que había visto.
En vez de dedo ahora tengo un criollo que, aunque no está roto, está bien magullado y deforme. Aunque nada que ver con el día en cuestión, parecía que se me había aposentado un alien durante la noche para ionocularme sus huevos con crías. Me recordó a las ranas a las que les soplábamos con pajita de pequeños hasta que hinchaban y reventaban. Maldad pura y dura, después vuelve en forma de llamada telefónica...
Sed buenos/as...