Dormía como un cepo, serían sobre las cuatro de la mañana. Soñaba con pajaritos de colores que revoloteaban por un escenario idílico lleno de indios desnudos y hawaianos tocando el...arpa. De pronto un potente estallido le arrancó bruscamente de la placidez de lo irreal. Se irguió torpemente en la cama, quedando sentada mientras intentaba abrir los ojos, con los pelos revueltos y la boca seca. "¿Qué ocurre?, se preguntó. Pocos minutos después comenzó a oír casi simultáneamente las persianas de [...]
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...y me quedaré dormida
Ya van dos citas contundentes seguidas
Era un torero tan malo, tan malo, que en vez de faenas hacía putadas.