Edmun había tenido un horrendo día. En el trabajo no le iba nada bien, sus estudios de especialización en el extranjero pasaban absolutamente desapercibidos entre sus jefes y compañeros. Tiraba las horas laborales delante del ordenador mirando nada, sin instrucciones de ningún tipo ni margen de actuación, acomodando papeles y ordenando el orden por el módico precio de mil euros con las extras prorrateadas. "Es lo que hay", le decían cuando le pegaba un arrebato de "lo dejo". También le decían que se aprovechase, que era el sueño de todo el mundo, tener un trabajo en el que no hicieras nada. Edmun asistía incrédulo y boquiabierto a aquellas declaraciones de clarividencia pasmosas y de repente todo encajaba, comenzaba a ver claro por qué seguía viviendo en un país tercermundista incapaz de evolucionar a pesar de la lluvia de subvenciones procedentes de la Unión Europea. De vez en cuando le entraban ataques de conformismo y simplemente se conformaba, otras veces buscaba vías de escape fuera del trabajo para estimular su mente académicamente entrenada para el desarrollo bajo presión, otras veces se repensaba a sí mismo como un okupa en Londres, tirándolo todo por la borda y entregándose en cuerpo y alma al consumo de estupefacientes. Nada tenía sentido.
Aquel horrendo día, cuando salió de su estúpido trabajo que para muchos/as era la panacea, decidió darle rienda suelta a las vías alternativas de escape que frecuentemente rondaban su cráneo semimutilado por la inoperancia.
Se encerró en el baño. Nadie le molestaría puesto que vivía solo, había alquilado un minipiso dos portales más abajo del de sus padres para poder ir a comer y conseguir así ahorrar 50 euros mensuales. Sus afanes de alquimista lo tendrían entretenido por un tiempo considerable y le ayudarían a mitigar sus cada vez más frecuentes crisis de ansiedad. Juntó diversos líquidos y sustancias y comenzó a experimentar. Su pelo revuelto y el brillo que se le puso en los ojos le dieron un aspecto pleno y absoluto de loco transitoriamente enajenado. Comenzó a experiemntar, a la media hora algo no iba bien, no iba nada bien,...NOOOO!!
«Yo he visto cosas que vosotros no creeríais. Atacar naves en llamas más allá de Orión. He visto rayos-C brillar en la oscuridad cerca de la puerta de Tannhäuser. Todos esos momentos se perderán en el tiempo, como lágrimas en la lluvia. Es hora de morir.» - Roy Batty en 'Blade Runner'