El final, por fin el fin. Tanto tiempo deseándolo hasta que, después de haber tachado en el calendario en el que habías ido llevando la cuenta de los días que faltaban para el gran día, ese Gran Día llega llega. Y resulta que no es tan grande. La angustia no desaparece, la ansiedad no se deshace, el tiempo no adquiere una nueva magnitud. Aún tendré que volver por el certificado de empresa y un título de un curso que me han "extraviado".
Dicen que dijo Churchill que el éxito llegaba cuando habías pasado por muchos fracasos sin perder el entusiasmo. Sin embargo en estos momentos el entusiasmo se ha borrado por completo de mi vida, no tiene sentido emprender ninguna tarea porque ya de antemano la pienso como tiempo perdido, así que, siguiendo a Churchill, voy camino del fracaso. Aunque también es posible que esté saliendo de él.
Cuando una persona humana (si no es humana no vale) no hace lo que le gusta, cuando no disfruta con su trabajo, cuando se deja arrastrar por imposiciones estatuarias, familiares, sociales y otros tipos de convencionalismos hipócritas acaba en el punto en el que me encuentro yo ahora, en el extravío que supone perderse de vista a una misma.
Me queda un día para terminar el contrato de animadora cultural en este ayuntamiento -de cuyo nombre no quiero acordarme- que tiene treinta mil habitantes y es homónimo (no tiene nada que ver con los gays) de uno asturiano, y qué más da la latitud o magnitud cuando es un ayuntamiento y todo el monte es orgasmo. Una sucursal de la xunta, una franquicia del estado, un McDonalds para un enfermo del corazón.
Balance laboral y personal: negativo. Media de aprendizaje: 3´5 Media de autoestima: 3´5 Media de edad: 47´8 Media de los 120 últimos días trabajados: 600 euros por cuatro meses (se quedaban con el 40 % de mi salario, por eso se conceden tantas subvenciones interinstitucionales, no hay más secreto, no es por el bien común, no es para generar experiencia entre la gente joven, no es para cubrir demandas poblacionales, no señores/as, no, se trata de un vil incremento del patrimonio, a secas, cual cayos malayos). Media de la media: rota.
"Denuncia" me dicen. Eso haré, se lo voy a comentar a mi padre para que lo ponga en conocimiento de su bufete, o si no mi tío algo hará desde el sindicato,"uy qué torpeza, me olvidaba de que mi padre es un obrero jubilado y mis tíos más o menos también" ni siquiera un triste gestor tendría para que me echara una mano que no fuera o fuese al cuello.
Lo de que espain is diferent...a mí me parece toa igualica. Toa toa toa, ya lo decía jezulín.
Anécdota de los últimos días: a una de las cuarentonas "compañera" de trabajo una rumana le llamó xenófoba y cuando se fue nos preguntó que qué le había llamado la tía esa que a ver si aprendían a hablar- palabrita del niño Jezulín anteriormente mencionado-
He errado el tiro a pesar de lo prometedor que parecía en un principio. Empecé de portera y terminé relegada a un cuartucho oscuro sin más compañía que la ocasional de la señora de la limpieza mientras superiores, iguales e inferiores en rango me decían que gente con mis titulaciones eran gerentes de centros, que con mi edad ya había directivos, que de qué me había servido ir a la universidad y otras lindeces que por supuesto tuvieron su réplica cuando me repuse del impacto inicial. Y empezó a rodar la bola de nieve.
En resumidas cuentas, tiempo de silencio y autoanálisis. Lo de sentirme incomprendida, infravalorada, utilizada, etc etc etc empieza a ser un motivo recurrente. Algo habrá que hacer, ¿no? Pues empezaré desechando el puto ver, oír y callar que últimamente me corroe las entrañas y me perfora los tímpanos.
F.M: Cuidado con quien te guiña un ojo. Te puede estar apuntando.
Como dijo Séneca, para bien de todos, trabajan y pelean los mejores. Y así nos va.
