Sí, lo hice. Fui a Silleda. ¿Qué es Silleda?
Silleda es el lugar que elige nuestra amada y respetada administración pública gallega para convocar a los opositores a realizar las pruebas selectivas. Afortunadamente me acompañó mi novio porque no sé cómo hubiera hecho para resistir sola a tanta marcianada.
Cuando entramos en el pueblo tras haber pagado un peaje de incógnito una vez dejada la autopista desde Santiago, a nuestra derecha se erige un enorme recinto a la par que nuestras fosas nasales se ven invadidas por un apestoso olor a "estrume" o estiércol. Es el recinto ferial de Silleda, lleno de pabellones en los que se celebran distintos eventos de tipo agropecuario con animales de granja y vehículos apropiados para el trabajo en el campo. Antiguo matadero, desde hace muchos años viene ejerciendo la función paralela de sitio para opositar, obsérvese la irónica coincidencia. Mi sorpresa fue inmensa ya que sabía que el lugar era grande pero no tanto... Nos quedamos alucinados y casi pudimos ver el cartel en el que indicaba la dirección de entrada al recinto y el nombre del hotel en el que íbamos a pasar la noche pero justo en ese momento llama a mi novio por teléfono su jefe, siempre oportuno, así que sigue con el coche hablando por el móvil (delincuencia juvenil) y nos extraviamos como no podía ser de otra forma.
Mi desesperación acompañada de un estado nervioso incomprensible por el examen del día siguiente -ya que no había estudiado- hizo que me faltase nada para tirarme del coche. Aún así me contuve.
Tras atravesar una calle vimos que el pueblo se había terminado, lo que quería decir que el hotel quedara atrás. Dimos vuelta y mientras mi novio seguía al teléfono le indiqué que parase para interceptar a una señora que nos miraba como el del anuncio de
"guiropaaaaaa". Le pregunté por la ventanilla donde estaba el hotel y la señora me indicó "allí", justo a unos cincuenta metros. Me puse colorada, dí las gracias, me cabreé con mi novio porque siempre me pasan cosas así cuando voy con él en el coche y él y su jefe se partieron el culo de risa.
Como seguía al teléfono me bajé yo sola para indicar en el hotel que habíamos llegado. Pregunto a la recepcionista si sabe dónde será el examen de oposición para educadores, me dice que es nueva allí, le digo que ya somos dos, me da la llave y entra una señora de la limpieza a la que la recepcionista le pregunta si sabrá ella dónde será el examen de oposición. La mujer asiente y dice que se celebran en los pabellones uno y dos, yo alucinando con la fuente de información privilegiada. Pregunto que dónde están esos pabellones ya que el recinto es enorme, me da unas torpes explicaciones con referencias que sólo conocen los lugareños, le digo que sí a todo y le doy las gracias, ya maquinando que tan pronto deje las cosas en la habitación salgo disparada a buscar los dichosos pabellones. Le pregunto si quedan muy lejos y me dice la señora que los de la ciudad estamos muy mal acostumbrados con el tema del transporte urbano, que allí se va a todas partes caminando, me indigno y le espeto un "eu son de aldea" y la otra me contesta "ah bueno". Liberada de la sentencia de muerte.
Me dice "son 35 eu", saco 40, le pido factura y titubeando me dice en-en-en-ton-ton-ces-ces son ma-más, te te-ten-go que cobrar el i-i-i-va" Yo "vale, pues déjalo así que hacienda somos todos"
Me cojo el ascensor para subir al primer piso dónde está la habitación y cuando llego a ella y abro la puerta me viene un horroroso pestazo a falta de ventilación combinado con suciedad, tabaco y sudor. Entro en la habitación un poco extrañada y veo encima de la cama trozos de papel higiénico en bolitas (?), un cenicero hasta arriba de colillas y una papelera llena de basura. Salgo pitando de allí en estado de semi shock y vuelvo a recepción. Dispuesta a coger el ascensor, descubro que sólo me separa de la entrada una fila de escaleras, así que desisto del ascensor y voy bajando a pie como buena aldeana mientras escucho perfectamente la conversación de la recepcionista con una nueva que acaba de llegar. Cuando entra en mi ángulo de visión la recepcionista, un hombre allí que supervisa y la nueva inquilina no me puedo contener y digo desde las escaleras en mi descenso a lo Rita Hayworth: "mi habitación está sin hacer". La que se forma. El supervisor déspota le echa una criminal mirada a la recepcionista nueva, la interpela dudando de su capacidad, ella se excusa diciendo que no está por las mañanas y que no hizo la reserva, yo añado que llamé el día anterior para confirmar, el señor finge desesperación, caos, siguen hablando entre ellos como si yo no estuviera, la nueva se pira en el ascensor con su llave e imagino que con premura por comprobar el estado de su cubículo, no hay solución, me dice el supervisor que por diez euros más puedo dormir en una hermosa suitte, le digo que yo allí no estoy de vacaciones, ya claro, dice él, se retiran a deliberar, hablan con otra de la limpieza y por fin me dan una nueva llave para la tercera planta.
Subo acelerada para ver el estado de la nueva habitación asignada, entro y me da un golpe de aire fresco en comparación con el anterior golpe de pestazo putrefacto (no hay nada peor que oler los residuos ajenos), la habitación es pequeñaja y no hay bañera, cosa que me entristece porque esperaba darme un súper baño de agua caliente para amortizar mis euritos y relajar las cervicales. Así que en venganza dejo todas las luces encendidas, deposito mis enseres y me voy a buscar a mi novio que sigue en el coche razonando con su jefe.
Por señas le indico que me voy al recinto ferial a buscar mi pabellón, ya es mío, qué idiotas podemos ser los humanos. Él me sigue con el móvil colgado de la oreja y yo voy catando el ambiente por aquello de la deformación profesional. Mercedes, Audis, pisos y casas de granito, y sorpresa sorpresa, una señora mayor en mandilón conduciendo un pedazo mercedes de lujo, con pinta de venir de sachar na leira utilizando el mercedes como medio de desplazamiento. Y después la otra dándome lecciones sobre caminar y el transporte urbano. Por fortuna no me engañaron cuando reservé la habitación y el hotel está a unos diez minutos pateando.
Al llegar al recinto se escucha una voz por megafonía "hola, hola, probando, hey". Hay alguien así que me dispongo a buscarlo como si me fuera la vida. Mi novio llega un momento en que desiste y se queda en una zona campestre mientras yo emprendo la tarea exploradora. Busco la voz, ilusa hablo con ella de vez en cuando eserando respuesta o escupiendo la mala sangre, me lanzo por un terraplén para atajar, paso al lado de un campo con muchas vacas y sigo en busca del pabellón perdido, si no anduve unos tres kilómetros no anduve nada...
Encuentro un lugar semiamueblado y semidecorado que pone "cafetería", está la puerta abierta: "holaaa ¿hay alguien?" me responde un señor semialto o semibajito depende de cómo se le mire, le pregunto por el pabellón de las oposiciones y me lleva de turné por el recinto ilustrándome con sus conocimientos. Entramos en el pabellón número 1 que pone "Sergas" así que le digo que allí no es porque yo voy para la xunta. Aún así entramos. Espéctaculo dónde los haya: un pabellón lleno de sillas de playa, repito, SILLAS DE PLAYA, de estas de plástico de toda la life, con unos tableros de madera delante de cada tres sillas. Impresionante. Tantos años estudiando para acabar en un pabellón que el resto del año hace las veces de expositor de ganado sentada en una silla de playa compartiendo mesa con dos más. Me advierte el de la cafetería que venga abrigada que por las mañanas hace mucho frío. Yo le digo que ya estoy helada.
Era cierto lo de las sillas de playa en pabellones de vacas, era cierto...cuando la gente escribia al periódico protestando es porque era verdad...y eso que pagué 35 eurazos de "derecho a examen"...Me dijo el señor que las mesas de madera las pusiera la feria, que antes sólo había un soporte por silla para escribir, creo que mis ojos no se podían abrir más...le pregunté "¿y que hace la Xunta?" "¿La Xunta?" contesta él "cobraros a vosotros"
Manda caralloooooo si es que mafia es mafia...
Después me contó que su mujer era de Ponferrada y que se apellidaba como yo, mira que casualidad, me llevó a otro pabellón clavado al anterior, me dijo que nuestra convocatoria no era muy numerosa, que mañana iban 8mil personas, 8MIL PERSONAS, que llevaban con exámenes todos los fines de semana desde enero (puro negocio), que no podría ir al baño ni llevar móvil o cualquier otro artilugio electrónico, yo ya me quería ir de allí, me empezaban las taquicardias, mira por dónde que suena mi móvil, es mi novio "¿dónde estás?" Salvación.
Me despedí "gracias por todo me tengo que ir, tenían que ponerlo a usted de guía turístico" Se sintió tan orgulloso que hasta me dio pena.
Tuve que desandar lo andado, como Heidi por los prados pero sin su forma física ni su jovialidad, cuando encontré a mi novio se estaba partiendo el culo allí apoyado en una barandilla tomando el sol y sin móvil, "las cabras tiran al monte jajaja" qué graciosillo él.
Lo mejor fue que tomamos un vinito en un bar también semiamueblado y semidecorado (todo es así en Silleda) y nos pusieron de tapas cuatro trozos de tortilla, dos pinchos de cabeza de jabalí y una tapita de raxo con patatas...jUaSS por dos euritos veinte.
A la noche tenía pensado estudiar algo pero pusieron Lost in Traslation y una tiene prioridades... Durmiendo tuve pesadillas horrorosas sobre que me encontraba con mis compañeros de clase y yo llegaba al examen en pijama, chorradas típicas similares que me hicieron despertarme con unas agudizadas ojeras. Encima a mi novio le entró alergia con la moqueta del suelo y sobre las cinco de la mañana empezó a estornudar así que sobre la noche mejor correr un tupido desvelo jeje
Y llegó el examen. Qué nervios, qué angustia, qué sensación de "no es aquí dónde tú quieres estar, nena".
Al final tanta ruta de reconocimiento el día anterior para nada porque éramos tan pocos (1.200!! para 16 plazas) que nos acomodaron en el auditorio. Entramos por orden alfabético pero lo mejor de todo es que el alfabeto empezaba en la Y. Así que yo estaba en el grupo de la Y a la C. Surrealista.
Busqué entre la gente a ver si conocía a alguien, encontré la cara de una que hizo prácticas conmigo, demejoradísima, flaca, bufff...y en mi fila ¿quién estaba? una puerca del bloque que trabajó conmigo en Lugo y se ocupó de quitarnos el presupuesto para trabajar en el barrio con los chavales y joder al psoe. También estaba una que vino a las opos de la Diputación que más pija y no nace (otra frustrada que no le dio el cráneo para estudiar empresas por ejemplo) que me ignoró exactamente igual que como la ignoré yo a ella.
El examen fue tipo test, eso ya lo sabía, y decidí primero asegurar las que me sabía y después tentar al diablo con algunas que me sonaban. Las que no tenía ni idea quedaron en blanco porque no descuentan. Aún así creo que arriesgué mucho.
A la salida (me llevó una horita y si me lo llego a saber acabo antes) la chica que nos vigilaba vino a junto de mí y me pregunto "¿qué tal te salió?" y después me dijo que a ver si tenía suerte...yo es que a veces pienso que tengo enchufe y no lo sé, ya lo comenté en otra ocasión. O será mi cara compungida de desvalimiento lo que les produce compasión…
A la salida había padres y novios, menos el mío que venía de camino porque habíamos quedado más tarde, le pedí por favor que nos fuéramos cuanto antes de aquel horrendo sitio, pagamos el peaje camuflado de vuelta que dedujimos que estaba allí para sacar pelas porque no tenía sentido además de que el tránsito de coches por semana en ese sitio debe de ser de ceros y unos y desaparecimos de Silleda, yo con el temor oculto de aprobar y tener que volver, o aprobar y trabajar para la administración pública otra vez, o suspender y haber tirado los dineros, o suspender y verme vendiendo salchichas de promoción en el Carrefour.
La conclusión general es: ¿Por qué coño nos hicieron ir a Silleda?
Trabajo digno de tesis doctoral. Quizá me replantee mis vínculos académicos.
Lamento profundamente haberme dejado la cámara en casa porque fue una experiencia digna de documentación gráfica. Aún así rescaté ésta fotica de la red de redes:
Otro apunte: el pueblo se llama Silleda ¿no podían poner sillas decentes en honor al nombre del pueblo? Mis pobres hernias discales lanzan gemidos de espanto.