Me siento desesperanzada con respecto a mi futuro laboral, con respecto a mi futuro en general.
Hoy he llamado a la Universidad para ver si sería posible obtener el DEA en el mismo programa que ya cursé pero en otra área, conservando la que ya tengo, con el fin último de ampliar perspectivas, abrir puertas y entrenar la materia gris. Un lío a simple vista, lo reconozco, pero tampoco tanto si se piensa, y menos si uno/a se dedica a ofrecer ese tipo de asesoramiento.
Tras un rato considerable de espera al teléfono en el que estuve escuchando a la voz femenina que me atendió como conversaba con una voz masculina que supuestamente asesoraba (seguimos observando patrones masculinistas en los puestos de trabajo), la voz femenina volvió a retomar la conexión conmigo misma para decirme que hiciese la pregunta por escrito. "La quieren enmarcar" pensé para mis adentros. Enseguida me explicó que era porque se le habían planteado muchas dudas sobre el doctorado y el DEA pero como la mía, así de esa manera, ninguna. Joer, si es que soy la Afortunada de los Desafortunios.
Y a partir de aquí empieza mi barrene.
Primero (hace unos meses), tras el segundo batacazo laboral en mi corta vida profesional y una sobredosis de incompetencia por parte del Colegio "profesional" de Educadores y Educadoras sociales y socialas de Galicia, decido cambiar de ámbito y dejar la Eduso aparte para centrarme en algo más creativo. Fundamentando mi razonamiento en que había hecho un collage en el pasillo del cutre piso para decorarlo que gustó a algunos visitantes, pensé que tenía destrezas manuales y mentales suficientes para dedicarme al interiorismo.
Cuando descubrí que la disciplina estaba vinculada con la geometría y otras cosas con curvas y números, desistí de mi empeño acatando mis límites. Enseguida se volvió a hacer la luz y me dije "decoradora", idea que fue tomado forma hasta llegar al perfil profesional de escaparatista, no sin antes haber buceado buscando información y números de teléfonos de academias, escuelas y demases.
Pero la vena esta se me curó. Una amiga me arrancó del tirón de la estupefacción de los sueños con una carcajada involuntaria. Tomé conciencia de mí misma y me dije "a dónde vas, mujer, a dónde vas". Centrarse. Siempre lo mismo.
Pero el diablo es sabio, y tentando no tiene par, así que pronto cayó en mis manos un folleto sobre cursos de diseño gráfico y también le di vueltas una temporada que cuajó en uno que estoy haciendo actualmente como consecuencia de mi ímpetu. A la segunda lección ya había comprendido que eso tampoco era "lo mío".
Así que reelaborando mis dañadas estructuras fui perfeccionando mi búsqueda y caí en la cuenta que el objetivo era buscar algo que me gustase y que a la vez tuviese salida (pero no salida por la puerta que de eso ya tenía suficiente en mi haber, así que más bien rectifico lo de salida y diría mejor algo con "entrada"), apuntarme en algo con demanda en el mercado, como por ejemplo lo relacionado con temas de salud y la espiritualidad, así que pedí información a distintos sitios sobre cursos de osteopatía, naturopatía, fisioterapia, masajes, acupuntura... aún hoy me siguen llegando folletos que remito sin consultar a la basura. Seguidamente apareció en mi vida el marketing (ese cajón de sastre en el que caben todas las cosas con lo que malo sería que no cupiese yo también), que pronto deseché porque la realidad me dice que para ser comercial no necesito más estudios que la ESO, que supero con creces, y tendría que meterme en un ciclo superior de FP en el que la media de edad son los 23 años, que también supero con creces.
Mi pensamiento intrépido me condujo esta vez al mundo de los medios de comunicación basándome en que ya había hecho mis pinitos en una tele local y me lo había pasado en grande además de que no se me daba mal, el problema había sido el sueldo: iba a cobrar el salario mínimo interprofesional si no hubiera quebrado la emisora por el tema de la conversión de las señales de analógicas a digitales. Así que al final cobré cero y gasté unos 200 euros en desplazamientos. Pero, optimísticamente, pensé que la siguiente vez sería distinta y que una alfombra roja me estaría aguardando para incorporarme a la Facultad de Comunicación Audiovisual. Miré los postgrados y másters de la mencionada facultad y comprendí que necesitaba un padre millonario para pagarlos o una personalidad que disfrutase con el riesgo de pedir un crédito personal por muy bajo que fuese el interés, así que los tuve que descartar por incumplimiento de ambas opciones.
Se me ocurrió entonces cursar la propia carrera de Comunicación Audiovisual, un segundo ciclo del que me convalidarían alguna asignatura. Sin embargo, con el proceso de Bolonia asistir a clase es obligatorio y, como tendría que trabajar en algo a la par para autofinanciarme, mi gozo acabó en un oscuro pozo. No me pareció plan tirarme diez años para sacarme una carrera de dos.
Al final pensé en volver a mis orígenes y continuar con el doctorado pero con otra disciplina, lo que me devuelve al principio de este párrafo o parrafada.
Así que, concluyendo, he vuelto a perder la aguja en el pajar.
F.M: "No soy una completa inútil, por lo menos sirvo de mal ejemplo", frase grafitera -...y es que ya nadie siente respeto por este arte que nació en el gueto...-