Iniciado ya el proceso selectivo para el
cuerpo de profesores de enseñanza secundaria, puedo extraer las primeras conclusiones:
1. Aunque sea una convocatoria masiva (y más IVA, porque cuesta el derecho a examen 40 y pico eu) no se nota: nos distribuyen por aulas de diferentes institutos tocando a unos 95 por aula, y a uno/a le da la sensación de que ha retrocedido por lo menos doce años en el tiempo. Si tenemos en cuenta que hay diez tribunales repartidos en 10 aulas, hagan juego señores.
2. El reencuentro con algunos compañeros de Facultad es descorazonador: viven con sus padres aunque eso sí, tienen un buen coche y sólo opositan,... desde luego no me identifico para nada con el perfil, temo que eso sea un impedimento para mi progreso en el proceso así que no lo sopeso.
3. Afortunadamente, he conocido a otros elementos y elementas más de mi calibre. Intercambiamos teléfonos y correos-e y como si nos conociéramos de toda la vida. Imagino que seremos los que suspendamos. O no...

)
4. El tribunal, en concreto la presidenta, va de mala pero se le nota que es pura estrategia. Nos trata como adolescentes y nos dijo: "para ser aspirantes a profesores sois bastante díscolos", lo que provocó una carcajada general que confirmó su acusación.
5. Lo de desplazarse para realizar presentación más tres exámenes es bastante inllevadero y arruinante (unos 120 euritos calculo, y eso si no me tengo que quedar a dormir). Este año tocó en Vigo (Teis), se supone que el año que viene (si se convocan) serán en Ourense. Más difícil todavía. Y aún me quedan dos exámenes ORALES (trágame tierra)
6. El sorteo de bolas se hace con un bingo de Juegos Reunidos de toda la vida. A medida que van saliendo las bolas y los temas que tocan empieza la emoción, el vocerío va in crescendo hasta la última bola (último tema) que culmina con un orgasmo oposicional. Digno de ver.
Conclusión de conclusiones: para estas oposiciones hay que estudiar de verdad, la gente va muy preparada.
Sin embargo, también opino firmemente que "la pereza es la madre de todos los vicios y, como a la madre, hay que respetarla" (burrada anónima, el autor nunca se atrevió a dar la cara)