Este fin de semana anduve merodeando por la Feria Medieval que montaron en Coruña.
De unos años para aquí se celebran estos encuentros de feriantes, curiosos, compradores, turistas, ociosos, buscadores de gangas y/o extravaganzas, policías… bajo el seudónimo de Feria Medieval.
En realidad se trata de un batiburrillo jipi por las pintas de muchos (un atuendo que saca de grandes apuros en numerosas ocasiones), neoclásico porque no deja de ser la recuperación de un clásico sin los inconvenientes de la época (lepra, peste negra, inquisición, etc.), barroco en lo que a recarga figurativa se refiere, románico en cuanto al escenario que lo ubica, plagado de iglesias con figuras de santos/as apostólicos/as, y por supuesto estilo medieval, que se encuentra salpicado entre esto y aquello además de envolver todo el encuentro, y así podríamos seguir añadiendo eras remotas, presentes y futuras que a la vez no son eso ni aquello ni lo otro. Conglomerado reflejo de nuestra época.
Incluso hallé representación de aquel entrañable año,
1.984 :
Sólo me faltó encontrarme con George Orwell sentado en una silla de terraza de bar -de estas que recubren para ambientar con tela sintética propia del siglo XX-, tomándose una caña con Stalin y cuestionando sus planteamientos mientras Michael Moore grababa todo cámara al hombro.
Hubiera sido entrañable.
FM: Cuidado con las legañas del ojo ajeno, se te pueden pegar en la solapa. By mimisma.