Toda la vida, qué bonito.
Ahí está la empresaria, qué bonito, tío.
Hola, encantado, es precioso, qué bonito, macho.
Tengo un perrito que se sienta –“Yo también quisiera hacer algo, tío”
Qué bonito. Qué mono. Tío.
Te dejaré un maquillaje especial para que te quites todo eso de la cara
y así serás la estrella de la fiesta
aunque te lleven buscando una hora
u hora y media inclusive. (No se lo cree nadie)
Macho.
En una carrera de tortugas el bolso es lo menos importante,
eso dicen los ancianos mientras guardan las puertas de sus casas, agazapados en las sombras de los manzanos.
Dicen también que
hasta las huchas rotas carecen de interés general (aunque siempre podemos regatear un poco, las actrices es lo que tenemos)
-Mira, por favor, esto está lleno de agua… ¿me podría duchar en tu casa?
-Si pasas la fregona…
Ultimemos los detalles antes de salir a escena. No podría dejar que otra luna me invadiese el alma, no podría hacerlo porque caería en picado donde el fango oculta la mirada de los sonrientes.
Así que vuelve, por favor, vuelve.
Millones de personas están descubriendo que el ensayo ha salido bien. Nadie se atreve a decirlo, pero todo el mundo lo piensa:
“la próxima vez, acudiré descalza al mar”
Ibízame. Eso sí, en 1st class.