Pues así es. Llevo una racha de batacazo tras batacazo y me encuentro en una especie de estado de shock típico con pajaritos alrededor de la cabeza.
El último palo (estúpido palo, por cierto) ha sido Gran Hermano. Algunas personas conocen mi afición por este reality show. Una afición que roza el frikismo, o más bien rozaba, hacia este programa que ahora ha pasado dentro de mi lista de programas televisivos históricamente recomendables a mejor vida.
¿Por qué? No sabría decirlo…sencillamente, ha dejado de interesarme. Los personajes que encierran desde hace unas ediciones son protas prediseñados de galería, concursantes con estrategia definida a base de ver edición tras edición que ya no despiertan en mí la más mínima curiosidad humana.
Este año ya ni pelean, son todos tan amables y educados, con una capacidad tan amplia para el autocontrol, que hace sospechar que están conteniendo las emociones, sabedores de que triunfa el más discreto, el más “mueble”, el que no se mete en nada. El más hipócrita.
O el graciosote de pueblo, pero eso se nace, no se hace.
Todos son tan políticamente correctos que dan miedo y dejan entrever que sí que hay gato encerrado. Falta carácter, miga, problemas cotidianos, realidad…se ha quedado para mi gusto en un simple show.
Si iniciaba la temporada mostrando la página de El Gato Encerrado, aquel que seguí el año pasado con fervor adolescente, termino mi temporada (porque si lo vuelvo a ver será de soslayo y no miento como otros/as) con este divertido juego que consiste en encerrar al gato solito, un gato negro entre bolas verdes, un gato gato y no un gato adulterado por vacuas pruebas de campamento, sorpresas descabelladas para subir shares ni tontitos y tontitas que juegan a ser superchulichachis para conseguir la pasta del premio y barrer platós con sus babas caracolienses.
Adiós, Gran Hermano, tras nueve ediciones confirmo que la esencia del programa se ha diluido. Ya no aprendo nada así que ahora…
…
A JUGAR DE VERDAD!!
He de reconocer que ayer me reí muchísimo recordando la noche de Halloween del año pasado en la que a Pulpillo le decían "sigue la cuerda" y él la seguía todo obediente un pie delante del otro por encima de la dichosa cuerda; y tb cuando le dicen "siéntate en el sofá" y se va el de autista a sentarse a una caja allá lejana cuando el sofá estaba en primer plano...la carcajada en plató había sido descomunal..
Tendrían que hacer un recopilatorio con las estupideces más memorables

A m´i este año también me ha decepcionado, ya el año pasado me pareció pat´etico...