Carmelina Camaniel: “Qué estrés… si es que no paro, de un lado para otro. Todo el día a las prisas: llevar a los niños al cole, ir a trabajar, se me accidenta un hijo en el cole, llamar a la canguro para que lo vaya a recoger, no puede, llamar a otra mientras tecleo con la otra mano las nuevas ideas para el plan de marketing, comida de trabajo, sesión de peluquería, recojo al otro niño del cole, se lo dejo a la abuela, vuelvo al trabajo y miles de tareas pendientes, teléfono, reunión, móvil, fotocopias…acabo haciendo dos horas extra, me voy al gimnasio, llego a casa y todo sucio así que a limpiar, pongo la lavadora, ayudo a los niños con sus tareas y…
…¡Oh!
Se me olvidó la cena… ¿QUÉ HAGO?”
Tranquila amiga, aquí está
laedukadora para servírtela en bandeja:
Coge unos tomates, trocéalos y ponlos en una fuente medio cubiertos de aceite, de oliva, claro, no de coche o de almendra. Abre dos (o tres, al gusto) latas de atún y espolvoréalas sin miedo sobre los tomates. Ve a echar la ropa a secar, que ya paró la lavadora. Cuando vuelvas, abre un paquete de aceitunas negras y espárcelas sobre el tomate y el atún; déjalas que fluyan caprichosas. Llama a los niños y al marido si tienes (aunque no se lo merezca será un buen golpe en su inmenso ego masculino) y voilá…
P.D. si no quedas satisfecha también puedes pedir una pizza o al chino, este último no para comértelo (sería antropofagia) sino para que te traiga la comida que hacen en los restaurantes chinos regentados por ellos mismos.