Un año más se han volatilizado estos dos días que a muchos nos hubiera gustado pasar durmiendo la gota gorda arrimados a buena sombra.
Lo que más me ha dolido, sincera y profusamente, es que no pude ver el mensaje de S.M. el Rey Don Juancar entre tanto vocerío y timbres telefónicos fijos y móviles.
Si a alguien le ha pasado lo mismo, que no se preocupe. Yo, en mi actitud de colaborar con el ciudadano, me he encargado de conseguir el magnífico vídeo navideño de nuestro espetable dirigente, y
AQUÍ lo espeto pues.
Jujá.