Muchas veces comenté el problema de ruido que venía de las obras, pero pocas veces o ninguna he tenido el privilegio de hablar de mis adorables vecinos, esos seres repugnantes que parece que tengo dentro de casa.
La del 1º I está como una regadera. Lo comprobé hace tiempo cuando se me cayó la tapa de un cubo en su terraza, fui a la puerta para pedírsela varias veces y nunca me abrió así que opté por dejarle una nota en el buzón pidiéndosela. La tapa nunca llegó. Pasó el tiempo y se me cayó el tendal entero en su terraza (algo que estaba visto ya que este piso no termina de sorprenderme: desde las humedades del baño y la cocina hasta ventanas que estallan y rompen solas pasando por el hecho de que limpies lo que limpies siempre está sucio además de esa puerta que no cierra.) Fui a pedírselo, ésta vez insistentemente ya que el tendal que se me cayó llevaba además la ropa colgada, y por fin me abrió la puerta.
Me había dicho la del 5º Iz que se quedara pallá perdida desde que la dejó el novio o el marido o no se qué. Yo, que no había creído a la del 5º porque siempre me pareció un poco chismosa de más, pude comprobar la locura de la despechada de primera mano.
Tras timbrar varias veces, me abrió la puerta una cabeza peligrosamente sonriente con pelos disparados. Me dijo con tono histérico “pasa”, pero muy bajito porque habla muy bajito, y me mandó a coger el tendal atravesando toda su casa en plan “vete tú que es tuyo.” –ya, pero es tu casa –
Antes de irme, estuvimos hablando un ratillo al lado de la puerta de entrada. En esto se siente y oye “purrrubúummmmm” y yo, alarmada pensando en un terremoto, digo “¿¿qué es eso??” Ella en pleno ataque de histerismo se empieza a reír y dice “es un camión jajaja yo ya estoy acostumbrada, si oyes el de la basura… jajaja.” Cada vez que pasaba un coche que superaba el peso de un utilitario aquel piso parecía que se iba a venir abajo… Ahora comprendía por qué estaba desequilibrada la pobre mujer, no era por la ruptura con su pareja, no…
El del 1 D es un hombre trajeado venido a menos con aires de importancia que tiene una hija adolescente. Cuando se va de casa la hija monta unas fiestas criminales, con la música o películas con tanto volumen que parece que el edificio va a saltar por los aires. Aún así, es es el que menos lata da.
El del 2º I es un andaluz que casi nunca está pero cuando viene se pasa el día hablando a gritos por teléfono, con el Messenger a todo volumen (piribúuu) y con Bustamante, Merche, etc. a todo volumen también por supuesto.
Los del 2º D son dos señores bastante mayores que se pasan el día más o menos borrachos, sobre todo él. A partir de este piso empieza el geriátrico. El tiene aires también de conde duque de Olivares (es muy típico en Coruña ver a gente decrépita que se comporta de manera principesca cutre) y es bastante misógino. A mí ya me tiró varias pitadas, la más fuerte fue una vez que venía de la compra y me dijo “las mujeres tenéis algo de burras porque siempre vais cargadas”, gracioso el viejo. Los domingos por la tarde ponen música franquista, el himno de España y cosas así. Cantan los dos como locos.
En el 3º I, nosotros. Muy normales tampoco somos, pero sí silenciosos...
-CoNtInUaRÁ-