En el 3º D vive una familia de aldeanos en el sentido peyorativo de la palabra que me recuerda a los célebres Miliki (unos vecinos anteriores que tuve que se pegaban y andaban siempre a gritos), con la diferencia de que estos no se pegan. Qué paradoja, vivo en el centro de Coruña y nunca encontré unos marulos tan grandes, ¡¡ni siquiera en Lugo!! (maldad premeditada la mía)
Se pasan el día berreando de un lado al otro de la casa. La mujer tiene voz de rata y el hombre es un mandado. Es electricista retirado pero sigue haciendo chapuzas. Suele llevar una bolsa-maletín cruzada de las que regalan en los congresos. Tienen dos hijos, la chavala tiene también voz de rata insoportable, está todo el tiempo dándole al piquito de oro ese que tiene de marisabidilla, fuma por las escaleras y tira las colillas al suelo. ¡¡Y es enfermera!! Si me toca algún día en el hospital pido la cuenta fijo. Es una puerca porque comprobé que no se ducha pero se atufa a colonia cara.
El hermano es otro marulo de tres al cuarto de unos treinta y cinco años que empezó a trabajar este año por primera vez en su vida como profesor de secundaria haciendo una substitución (aquí el perfil de profesor de secundaria español: vive con sus padres, adora el fútbol, está en chándal o en pijama todo el día, tiene un coche caro, es peludo y no suave.) A veces va un hijo más que tienen que es médico de urgencias a comer, este hijo es gordo y lleva tupé de posguerra. Cuando llega al tercero lo hace ahogado y sin aliento (no hay ascensor), pienso yo para mí que vaya médico. Por cierto, fue lo primero que me dijo el “profesor” cuando llegué al edificio, que su hermano era médico. Pues yo tengo una hermana que como si lo fuera, vamos (risas.)
La gran duda es cómo caben todos en esa mierda piso, que es igual que el nuestro y casi no nos revolvemos...Viven de alquiler, también tienen las ventanas de madera, persianas podridas, cortinas viejas,…. Llevan siempre la misma ropa. Los padres visten prácticamente con harapos, son el colmo de la cutrería, “así se hace el dinero”,vox populi dixit. Estarán ahorrando para comprar una urbanización para todos.
En el 4º I vive la indeseable de las indeseables, una mala vieja también. Gracias a ella tenemos el techo de la cocina y el del baño hechos una mierda de humedades. Tiene que arreglar una fuga en las cañerías y pasa de todo, se puso el marido a hacer unas faenillas de ñapas peripatético pero no se arregló nada y encima aportó más ruido al edificio, el caso es no gastar un duro. Eso sí, sus tacones, su peluquería y su abrigo de piel sintética con la cara llena de pote que no falte.
Cuando baja por las escaleras siempre rezo para que se caiga pero se ve que no tengo mucha cobertura con Dios. Tienen una hija que se fue de casa hace medio año o así porque se casó preñada, también tiene voz de rata.
Antes de irse me daba las noches de los sábados porque se juntaba con sus amigas a ver salsa rosa (in-cre-í-ble) y se quedaban hasta las tres o cuatro de la mañana moviendo muebles y gritando, aún hoy no entiendo qué coño hacían. Decir que el domingo, por aquel entonces, era el único día que yo tenía para descansar ya que curraba toda la semana y cuando llegaba a casa el sábado súper cascada lo único que quería era relax, jajjaa, relax, qué gracia.
Ahora sigue dando la lata porque de vez en cuando trae el niño y se lo cuelga a la abuela que se pasa el día gritando estupideces con él. Y por supuesto, tacones parriba tacones pabajo. Como un puto arado.
Tengo un tractor amarilloooooooo
No hay nada mejor que ser ermitaño en el Tíbet