Iduras de olla, vivencias, pensamientos y/o reflexiones, estructuraciones esquemáticas de búsquedas sin retorno y recorridos autobiográficos camino a ninguna parte, todo ello salpimentado con alguna chorrada inerte y patidifusa sin más explicación
Hoy es un día histórico: he conseguido la tarjeta de bus para desempleados. A partir de ahora pagaré 25 céntimos por viajar por la miniciti adelante. Así que ya sabes, te invito a una vuelta.
Lo triste es que sea de desempleados y no de menores de 35, de trabajadores que cobren menos de X, de chicas monas sin coche, de anémicas fotosensibílicas, de etcéteras incluso.
Hoy he descubierto y comprendido la magnitud de mi tragedia: estoy "desempleada", sin uso, infrautilizada.
Estoy en el paro y encima este mes es el último que cobro. ¿Qué derroteros tomará ahora mi vida laboral? ¿Volveré a tropezar cual bestia humana otras mil veces en la misma piedra?
Por lo pronto tengo una cita sin cita con un hombre de una editorial.
La última vez que me apunté en el paro era un día similar al de hoy. Hacía un calor del carajo, se me dio por ir a la peluquería y no quedé satisfecha con el resultado y era día trece.
Porque esa es otra, si me ves los pelos te da la risa...
Eso sí, el piso en el que estoy ahora está de puta madre, lo que viene a significar "tía, ponte las pilas que las facturas no se pagan solas"
"NO SOPORTO LA PRESIÓN", murmullo parafraseando a uno de los niños de South Park.
Aquí os deleito con un reflejo de mi estado de ánimo:
Hay que joderse, yo pinché inglés. Qué bien estábamos en Londres apagando incendios por Camden... a la mierda los exámenes de conciencia y dolor de los pecados, a la mierda.
El lunes tengo la entrevista con el inglés de la editorial...todo gira en torno al british world, ¿será una premonición? Sólo espero encontrar un trabajo que me rescate del repugnante mundo de las oposiciones por mucho que le pese a mi padre y a santa teresa de calcuta.