Iduras de olla, vivencias, pensamientos y/o reflexiones, estructuraciones esquemáticas de búsquedas sin retorno y recorridos autobiográficos camino a ninguna parte, todo ello salpimentado con alguna chorrada inerte y patidifusa sin más explicación
Jajajja, me parto con el delfín.
Luego los niños confundirán Tiburón con Flipper, y la sociedad se escandalizará.
De todos modos, no creo que los niños se cosquen mucho.
Son todos unos tarados.