Estoy apuntada en clases de teatro. Hoy el profe nos propuso fingir que buscábamos un alfiler en un pajar. Así que todos por el suelo durante un rato haciendo que removíamos paja imaginaria.
En esto salta una: "¡lo encontré!" y todos: "jajaja qué graciosa ¡muy bueno!" y ella: "que no, ¡que lo encontré de verdad!", gritaba flipada mientras alzaba la mano con los dedos pulgar e índice contraídos sobre sí mismos.
Nos acercamos a ella cual simios de 2001 odisea espacial y no nos lo podíamos creer: ¡era un alfiler de verdad! ¡lo había encontrado, la tía! Reímos nerviosamente mirando unos para otros y volvimos como en estado de shock a nuestra tarea de buscar alfileres en pajares imaginarios, yo por mi parte conmocionada por el surrealismo de la escena que acababa de vivir, qué interpretación, sublime.
Pasado un rato que transcurrió en silencio, sin brío, sin interés ya casi, qué más podía pasar si ya había aparecido el alfiler que reposaba ahora sereno y hallado en la mesa del profesor, dije en voz alta haciendo un alarde de optimismo desconocido para mí:
"Bueno, pues yo voy a ver si encuentro la aguja"
Está en la rodilla de tu hermana Pini.
