Aquí estoy de nuevo, en plena desventura oposicional, fallando test sí y test también, con mucha energía unas veces y con una amargura profunda que me hace pensar que todo va mal otras tantas. Elegir este camino no ha sido fácil, recorrerlo está siendo todavía más duro de lo que imaginaba.
Sobre todo cuando todavía no hay fechas claras, ya que se sujetan a la voluntad interesada del capricho político de la Xunta, y las que parecía haber se desmoronan por momentos. Como correr por un túnel en el que a veces, a lo muy lejos, parpadea una minúscula luz.
Y escucho a la gente, quemada en sus trabajos, decir: “me voy a preparar una oposición”, como si eso fuera la solución a todos los males y una opción sencilla que han descartado porque son gente trabajadora que desprecia la vagancia del funcionariado…
Yo pienso que vagos y trabajadores los hay en todas partes. Por lo menos en un trabajo te pagan, opositando tienes que pagar tú a la academia para que te informen de los cambios y novedades más o menos frecuentes. Y el estudio del temario…eso hay que vivirlo para creerlo.
Llevo desde mayo del año pasado esperando por un examen que iba a ser en noviembre, después en diciembre, después a finales de enero, a mediados de febrero, ahora entre el 25 de marzo y el 31 de mayo ya que el 1 de marzo habrá elecciones, después serán en verano y después volveremos al eterno retorno de lo idéntico, en noviembre, diciembre, etc.
Ahora comprendo por que muchos funcionarios están hastiados. Todavía no tengo la plaza (ni vistas de), y ya estoy deseando cogerme una baja.