Viernes, 29 de diciembre de 2006
Publicado por EDUKADORA @ 20:11
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Sali? con tiempo suficiente para ordenar el aula antes de que llegase la gente. Corr?a el riesgo de que no acudiese nadie al encuentro pero de todas formas ten?a que ir. Hubiera preferido quedarse en cama, retorci?ndose entre las s?banas y disfrutando la somnolencia de la primera hora de la ma?ana? pero el deber exig?a su presencia, as? que tuvo que luchar contra s? mismo para hacer lo que todos esperaban que hiciese: acudir al centro, abrir el aula y ordenar los trastos que hab?an dejado por all? los del turno del d?a anterior.
Al entrar en el ba?o tropez? con su imagen en el espejo. ?Necesitas vacaciones?, murmur? con urgencia mientras abr?a el grifo de agua fr?a. Realiz? el resto de las tareas cotidianas de manera rutinaria e inerte. A?n no se hab?a desconectado y ya estaba conectado otra vez.
Cuando lleg? al centro encontr? a un ni?o en la puerta. Lo vio de lejos y le hizo salir de sus pensamientos c?clicos sobre el cero y la nada. El ni?o llevaba una bolsa en la mano y cuando le pregunt? por qu? se encontraba all?, contest? que porque su madre le hab?a dicho que esperase en aquel lugar. Interpret? esta respuesta como que la madre ser?a una de las convocadas a la reuni?n que se iba a celebrar y no le dio m?s importancia, as? que le dijo al chaval que todav?a era pronto para que llegase su madre, que pod?a pasar y esperar con ?l mientras tanto. El ni?o acept? y s?bitamente le cogi? la mano, que no solt? hasta llegar al aula.
Una vez all? el ni?o empez? a llorar con una angustia muy grande as? que el hombre se puso nervioso y fue a buscarle papel higi?nico para que se limpiase la cara. Cuando sali? del ba?o all? no hab?a nadie, apurado se asom? a la puerta y tampoco vio a nadie, se acerc? unos pasos m?s para poder ver mejor y nada, tampoco se ve?a un alma, volvi? a entrar al aula que segu?a desordenada y vac?a, qu? hab?a pasado, d?nde estaba el ni?o aquel... Se puso a recoger porque ya era hora y quiz? se acercase alguien a la reuni?n, seguramente la madre del chaval por lo menos aparecer?a por all?, a ver qu? le dec?a, buff, aunque a lo mejor estaba el chaval con ella... Las 10, las diez y cuarto, y media. Nadie. Menos veinte, menos diez, las once y nadie. Estaba nervioso, le sudaban las manos y le lat?a el coraz?n a toda prisa. Ten?a ?rdenes de cerrar si a las once y media no aparec?a nadie pero a?n as? esper? hasta la una. All? se qued? esperando a la madre al ni?o o mejor a los dos, pero all? no lleg? nadie.
Se fue a su casa mirando hacia todas partes, intentando identificar alg?n rasgo en los rostros de quien se cruzaba, alg?n ni?o, alguna persona que pudiese tener vinculaci?n con el ni?o que le agarr? la mano a la ma?ana para entrar en el aula, el ni?o que lloraba. Ya hab?a perdido la esperanza y comenzaba a pensar sobre la estabilidad de su cordura cuando pas? un autob?s y se qued? mirando a los pasajeros distra?do. Cu?l fue su sorpresa al encontrar entre ellos al ni?o que, sonriendo, le dec?a adi?s con la mano. A su lado iba una mujer de piel blanca y pelo largo que sonre?a y le miraba fijamente. Desprend?a una extra?a luz...
Al llegar a su casa se tuvo que cambiar los pantalones.
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