S?bado, 10 de febrero de 2007
Publicado por EDUKADORA @ 18:27
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Hoy he vuelto a un hospital. En el trayecto hacia ?l casi hab?a logrado distraerme de hacia d?nde iba, pero unos instantes antes de llegar todo volvi? de golpe: el hospital. Afuera estaban fumadores impacientes, unos en bata blanca y otros en trajes de paisanos demostrando que el entorno no les atemorizaba para hinchar sus pulmones de humo y entablar escuetas conversaciones liberadoras de tensi?n. Fumar mata (de fr?o).
Entr? con una soltura inesperada y con prisa por terminar cuanto antes. En seguida me ubiqu?, en seguida localic? la planta, los ascensores, la l?nea azul que te conduce a la manifestaci?n del destino de otro, la habitaci?n, el enfermo. No pasa nada, t? est?s de visita, adem?s de visita de cortes?a. No pasa nada.
El enfermo est? extremadamente amable (por fin tiene cama) luciendo sin saberlo mirada de acojone. Como todos. Como buscando una respuesta en cada persona nueva que aparece. Inc?modo y agradecido por las visitas pero, sobre todo, despistado, disfrazado en pijama. Encerrado en la c?mara del tiempo.
Me cuesta irme, una vez dentro el hospital te atrapa. Cuando salgo de la planta todo cambia, comienza a urgir la premura del aire libre. Distraigo la mente en un cartel que pone "doentes en padiola" con un dibujo de una camilla y un monigote, supuestamente un enfermo, tumbado en ella mientras espero el ascensor para marcharme de all? cuanto antes. House, Anatom?a de Grey, Urgencias, Mir. Ni tan guapos ni tan estupendos, ni tantos siquiera.
La zona de urgencias est? repleta. Dice la Xunta que la culpa de que se sature la tienen los m?dicos por coger a m?s pacientes de los que se pueden absorber. La misma Xunta (PSOE-Bloque) que se invent? lo del doente en la padiola.
Vayan a (b)votar.
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