Martes, 17 de julio de 2007
Publicado por EDUKADORA @ 16:38
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Al final me decid?, no sin esfuerzo. A la hora bruja estaba ya dispuesto a recorrer las oscuras calles y callejuelas. Me temblaban las piernas cuando llegu? al portal, hac?a mucho tiempo que no me envolv?a en una aventura semejante. Quiz? hab?a sido un error?un escalofr?o me recorri? la espalda y me entraron unas terribles ganas de volver a subir a casa y meterme en la cama. Por supuesto no pod?a hacerlo, la decisi?n estaba tomada. Y me estaban aguardando desde hac?a ya un buen rato.
Al encontrarnos nos saludamos cordialmente, enseguida not? un pestazo que me invadi? las fosas nasales que me trajo recuerdos desoladores de otras ?pocas? empezaba lo raro, iba a ser una noche muy larga?o muy corta? Fuimos en coche hasta el lugar convenido entre veloces sombras taciturnas, chillidos espor?dicos y ruidos r?tmicos. Mi angustia iba aumentando a la par que crec?a el inter?s. Los que iban conmigo estaban muy excitados y se hab?an vestido especialmente para la ocasi?n.
El lugar que eligieron para el encuentro era una especie de antro con demasiado volumen para poder conversar y mucha gente para no sentirte incordiado. Nada m?s entrar vi al primero, su aspecto cadav?rico no dejaba indiferente. Parec?a un muchacho de unos 23 a?os, llevaba el pelo encrestado y casi rasurado a la altura de las orejas. Miraba sin disimulo de un lado a otro, en alerta, como si tuviese algo que ocultar. Un tic en la boca le persegu?a a donde fuera y visit? tres veces el ba?o en la hora que estuvimos all?. Hablaba a gritos e hinchaba el pecho.
Tan absorto estaba en la contemplaci?n del que cre? el primer ejemplar que no me hab?a fijado en que dos con los que yo iba se estaban haciendo se?as y se intercambiaban algo por debajo de la mesa. No me hab?a fijado tampoco en las interminables ojeras de las que eran due?os cada uno de ellos, ni en su tez blanquecina, tampoco en el tema de su conversaci?n que distaba mucho del animado encuentro que manten?amos los dem?s. ?Ser?an unos de ellos? No, que tonter?a? me dar?a cuenta, ?no?
Al cabo de un rato se levantaron riendo y desaparecieron entre la gente hacia el servicio. De vuelta parec?an otros: vacilaban descarados con las chicas, re?an descontroladamente, miraban compulsivamente a todas partes como si alguien los estuviera buscando y, para mi sorpresa, observ? que manten?an una peque?a conversaci?n de apenas medio minuto y en tono c?mplice con el chaval en el que me hab?a fijado al entrar. Parec?a que tuvieran alguna relaci?n, sin embargo antes no se hab?an saludado. Curioso.
Fuimos a otro lugar. En la calle pude ver a una chica con los rasgos caracter?sticos: ojeras, tez p?lida, de respuestas aut?matas y ropa televisiva. M?s adelante otro nos mir? desde su coche amarillo levantando las gafas de sol y asomando su brazo musculoso por la ventanilla del conductor. Me dio la impresi?n de que babeaba mientras se le desencajaba el rostro. Comprend? que est?bamos rodeados de ellos y de ellas, hab?an aumentado en n?mero, estaban cogiendo fuerza y se multiplicaban artificialmente a imagen y semejanza de modelos previamente generados.
Llegamos al local y all? encontr? un sumatorio de apariciones que me tuvo sin dormir durante las dos noches siguientes. La gente con la que iba poco a poco se dejaba absorber por el ambiente, cada vez sus defensas se iban reduciendo hasta pasar a formar parte de aquella vor?gine conc?ntrica en la que se repet?an algunos rostros anteriormente vistos y se estandarizaban las conductas. Desde luego, no hab?a elegido la mejor compa??a para la exploraci?n. Algunos entes femeninos se colgaban de los masculinos intentando vocalizar para parecer ?normales?, algunos masculinos buscaban ansiosos a la hembra que se les pudiese colgar en un proceso ritual de miradas atrofiadas y encontronazos de cuerpos -que al principio de la noche luc?an sus mejores galas y ahora parec?an sacados de las tumbas- en un espacio de 20 m2. Flashes de c?maras, m?viles en alto, m?sica monocorde, peinados de moda, vestidos de moda, camisetas de moda, drogas de moda.
No hab?a esp?ritu de fiesta, no hab?a ni esp?ritu. No hab?a canciones en la calle. No hab?a vacilar sin caer en el ligoteo f?cil del Neng de Castefa. No hab?a conversaciones sobre el todo y la nada. No hab?a ropa que no fuera de estreno. No hab?a calimocho ni cerveza. Hab?a visitas al ba?o, charlas incoherentes de dos minutos, bailes imitados de famosos mal tra?dos y bebidas de colores para muertos en vida.
Estaba atrapado entre fantasmas en la noche.


Ojal? por lo menos fueran as? de [email protected]


(La pr?xima vez me ir? de vinos)
Comentarios
Publicado por narog17
Jueves, 19 de julio de 2007 | 13:24
Mucho mejor ir de vino donde va a parar...Un beso con sabor Menc?a
Publicado por EDUKADORA
Domingo, 22 de julio de 2007 | 18:18
calquera d?a vou polo terru?o e conv?doche a un...