Lunes, 17 de diciembre de 2007
Publicado por EDUKADORA @ 14:57
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Quince a?os de pol?ticas variopintas para captar "cerebros", y Espa?a sigue sin garantizar a ?stos una continuidad en su pa?s.

El ministro de Sanidad y Consumo, Bernat Soria, en una visita realizada a Suecia hace un mes se reuni? con m?s de 30 investigadores espa?oles en el Instituto Karolinska de Estocolmo, un prestigioso centro de investigaci?n biom?dica que adem?s ejerce como una de las universidades m?dicas m?s grandes y c?lebres de Europa.

El ministro esboz? el proyecto de retorno de investigadores espa?oles que est? dise?ando el Ministerio de Sanidad y Consumo.

Hay varias razones por las que aconsejo a estos cient?ficos que no regresen precipitadamente a Espa?a si la ?nica causa para tal regreso fuera la propuesta del ministro. No obstante, conviene antes hacer un poco de historia.

En el a?o 1992 se lanzaron por vez primera los ?contratos de reincorporaci?n de investigadores postdoctorales a Espa?a?. Tambi?n se hizo una llamada a los mal denominados ?cerebros? para que regresaran a la patria a hacer investigaci?n.

Muchos regresaron convencidos de que el pa?s se abr?a a la contrataci?n de investigadores. No fue as?. Los contratos duraban tres a?os como m?ximo, y s?lo si el director de investigaci?n al que se adscrib?an ten?a un proyecto de investigaci?n concedido.

Cuando dejaba de tenerlo, el ?cerebro? pasaba al paro. Y si el director dispon?a de otro proyecto varios meses despu?s, el ?cerebro? era recontratado. Esta situaci?n acab? con la paciencia de muchos, que abandonaron definitivamente la investigaci?n, ya que tras sumar los tres a?os de contrataci?n total pasaban directamente al paro al no haber sido dise?ado un plan de plazas de investigadores en las universidades o en el CSIC.

Otros ?cerebros? que regresaron a Espa?a, fueron contratados en alguno de los hospitales del Sistema Nacional de Salud. Para ello, el hospital pagaba una parte y el Fondo de Investigaci?n Sanitaria el resto.

As? durante 6 a?os, con un salario bastante bajo, escasamente superior a los 1000 euros al mes. Hace un par de a?os estos investigadores, han finalizado sus contratos: algunos han sido recontratados a bajo sueldo por el propio hospital y otros han pasado al paro. Varios abandonar?n la investigaci?n si encuentran un trabajo mejor.

Hace pocos a?os se dise?? el plan de contrataciones Ram?n y Cajal, como una mejora de los contratos de reincoporaci?n de 1992. Ahora duran cinco a?os y no dependen de que el director de investigaci?n al que el ?cerebro? se adscribe tenga o no un proyecto de investigaci?n concedido en un determinado momento, ya que la financiaci?n se concede directamente al investigador contratado, al ?cerebro?.

En breve iremos viendo cu?l es el futuro de estos investigadores: ?ser?n verdaderamente contratados por las universidades, el CSIC u otros centros de investigaci?n cuando el MEC deje de pagar los contratos Ramon y Cajal? ?Se han creado plazas espec?ficas para ellos?

?Existe un modo de valorar su carrera profesional? Nadie responde con claridad a estas preguntas en la administraci?n. Si algunos encuentran empleo ser? por el buen hacer de su propia universidad o de otra, pero las garant?as de que todos aquellos que han trabajado correctamente encuentren empleo son m?nimas.

Espa?a no ha profundizado a nivel pol?tico sobre la importancia de la investigaci?n cient?fica en t?rminos de contrataci?n de personal. Los pol?ticos hablan mucho de investigaci?n, tal vez demasiado, pero no concretan c?mo hay que financiar los recursos humanos, verdaderos agentes activos de la investigaci?n.

Tras 15 a?os de pol?ticas variopintas para la captaci?n de ?cerebros de investigaci?n? Espa?a sigue sin garantizar el futuro de ?stos una vez en su tierra.

Paso a dar diez razones (hay muchas m?s) para aconsejar a las nuevas promociones de cient?ficos postdoctorales espa?oles que sigan en sus puestos mientras puedan y s?lo regresen si no hay m?s remedio y amarrando todos los cabos posibles, porque, de otra manera, con la simple confianza en el gobierno de turno, no prosperar?n ni laboral ni cient?ficamente.

1. Espa?a no ha dise?ado una carrera cient?fica. Los ?cerebros? que retornen han de saber que las universidades les contratar?n como docentes, despreocupar?ndose, en general, por sus quehaceres investigadores, exigi?ndoles ?nicamente el cumplimiento de la docencia. S?lo el CSIC ha dise?ado una carrera cient?fica. Los investigadores que llegan del extranjero son, por ello, dif?cilmente contratables en la universidad, o en hospitales si realizan investigaci?n biom?dica. Adem?s la promoci?n posterior es inexistente.

2. Oposiciones frustradas a plazas en la Universidad . Quienes s?lo se hayan dedicado a investigar, y no a ense?ar formalmente, no podr?n opositar a puestos de profesor titular o catedr?tico, por mucho curriculum vitae que lleven a sus espaldas, ya que la funci?n docente documentable, por escasa o inexistente, les impedir? ser incluso baremados como candidatos a tales puestos por parte de la actual ANECA (Agencia Nacional de Evaluaci?n de la Calidad y Acreditaci?n).

En otras palabras, Espa?a trata a este colectivo como ?investigadores no docentes?, aunque se pasen la vida ense?ando c?mo investigar y dando conferencias con sus novedosos resultados.

En nuestro pa?s un premio Nobel no llegar?a a catedr?tico si s?lo hace investigaci?n y no da clases de alguna asignatura de licenciatura. Y esta norma se ha seguido al pie de la letra durante d?cadas, por no decir siglos, a fin de introducir en el sistema a mediocres ?docentes no investigadores?, impidiendo la entrada de investigadores de calidad que podr?an en poco tiempo adaptarse a la docencia y contribuir con su investigaci?n a incrementar el nivel de producci?n cient?fica de nuestras universidades.

3. Exceso de carga docente. La carga docente en la universidad es habitualmente pesada y tediosa, y los ?cerebros? que se encuentran en el extranjero, en general, desean investigar. Al regresar a Espa?a, si se les explota excesivamente con la docencia, suelen rebelarse y los problemas comienzan. Por otra parte, si no se les da ninguna carga docente se encuentran en la situaci?n descrita en el punto anterior, lo cual a la larga podr?a ser peor, cuestion?ndose incluso desde la propia universidad si tal o cual ?investigador no docente? debe continuar en el puesto que ocupa.

4. Dificultad para formar un grupo investigador. A?n cuando encuentren un puesto como investigadores en alg?n instituto de nueva creaci?n o en alg?n centro del CSIC, que no en la universidad, los ?cerebros? tendr?n muy dif?cil formar su propio grupo de investigaci?n al estilo del que ellos conocen en otros pa?ses, ya que, en general no recibir?n personal adscrito bien formado, sino, a lo sumo alg?n becario para hacer la tesis doctoral bajo su direcci?n y despu?s abandonar el grupo. Esta realidad no mejora con el tiempo, sino que se cronifica y a?o tras a?o logra minar la ilusi?n cient?fica de gran n?mero de investigadores de nuestro pa?s.

5. Escasa o nula financiaci?n b?sica. Espa?a no otorga, ni siquiera a sus mejores investigadores, una m?nima cantidad de dinero anual para poder investigar. Es cada jefe de grupo quien debe solicitarlo al Ministerio, explicando en largos y tediosos documentos lo que quiere hacer, lo que ha hecho en el pasado, su historial de publicaciones cient?ficas, etc.

En estos menesteres gasta el ?cerebro? la mayor parte de su energ?a, sin ayuda de personal de secretar?a de ning?n tipo, lo cual le har? sentir que pasa demasiado tiempo pegado al ordenador y no pensando precisamente en experimentos cient?ficos sino en c?mo conseguir el dinero que necesita para realizar su propio trabajo.

?Saben Vds. de alg?n otro trabajo en que se trabaje para conseguir el dinero con el que hay que comenzar a trabajar? ?Y si a pesar de todo no se consigue? As? es la vida del investigador universitario. Cualquier ingeniero que hace investigaci?n, sin embargo, por estar asociado a empresas patrocinadoras, puede plantearse objetivos m?s concretos, ya que existe una m?nima financiaci?n estable, consiga ?l dinero o no.

6. Exceso de burocracia en los procesos de investigaci?n. La propia instituci?n de investigaci?n, sea el CSIC o las universidades, por un exceso de burocratizaci?n y sin mala fe en muchos casos, o con mala fe en otros, puede llegar a impedir al investigador que realice parte de esas peticiones econ?micas a las agencias de financiaci?n, as? como la entrada de becarios o el establecimiento de colaboraciones cient?ficas con otras instituciones. Sin entenderlo, por tanto, no es raro que el investigador sienta que la propia instituci?n donde trabaja no le facilita, sino lo contrario, su labor de b?squeda de financiaci?n y personal adscrito bajo su direcci?n.

7. No se contratan investigadores fuera de los puestos de funcionarios: profesores titulares o catedr?ticos. Normalmente en Espa?a se dirige un grupo de investigaci?n o se hace la tesis en ?l, para luego abandonarlo. No hay forma de contratar a un postdoctoral con experiencia que no quiera dirigir un grupo. Las ?capas intermedias? no existen. No hay dinero para contratar a personal cualificado de forma permanente.

Esto supone un gran riesgo para los laboratorios: los directores no disponen de gente cualificada y ven con tristeza c?mo ellos mismos van quedando desfasados de lo que un d?a hicieron. La calidad de la investigaci?n de sus grupos puede ir disminuyendo progresivamente.

8. La productividad cient?fica no se ve recompensada en Espa?a. S?lo se eval?a desde el Ministerio el crecimiento curricular de los profesores funcionarios (profesores titulares y catedr?ticos). El resto de profesores espa?oles son injustamente olvidados, produzcan lo que produzcan, incluso si producen m?s o mejores resultados que algunos de los profesores titulares y catedr?ticos. Simplemente no se les pagar? nada extra por ello. Y si producen poco, tampoco se les penalizar?.

9. Falta de personal t?cnico o de apoyo. Lo normal es que el investigador haga todo lo que tiene que hacer ?l solo: pedir fondos, rellenar folios y folios cada a?o con solicitudes, justificaciones, inventarios, facturas; buscar bibliograf?a publicada, escribir art?culos dominando los programas inform?ticos existentes para ello; hacer fotograf?as o dibujos explicativos para incorporar a las publicaciones (hay que ser casi un experto del Photoshop o programas similares); dirigir a los becarios predoctorales de su grupo de investigaci?n; atender las cuestiones que vengan de su Facultad o centro de investigaci?n?

En fin, poco tiempo le queda para investigar (pensar, discutir con otros, releer temas de contraste) con serenidad. El investigador espa?ol pierde mucho tiempo por no disponer de ayuda suficiente a nivel de secretar?a fundamentalmente.

10. Un conjunto de diferentes razones como las l?neas de investigaci?n prioritarias cambiantes cada poco n?mero de a?os; la baja consideracion social, laboral y econ?mica del investigador; la injusticia curricular que normalmente ha desfavorecido a quienes eran originales, inteligentes y sab?an hacer sin dar demasiada lata; las c?lebres y nuevas inhabilitaciones a priori, seg?n las cuales no se permite solicitar dos proyectos a la vez como investigador principal, perdi?ndose los dos sistem?ticamente al solicitarlos incluso por error; y muchas otras razones me obligan a recordar a estos j?venes investigadores que el cient?fico en Espa?a dif?cilmente puede llegar a realizar una investigaci?n seria, competetitiva y con utilidad.

Adem?s se cronifica como un ser en minor?a de edad, bajo salario, becario permanente, sin fijeza en el trabajo, a la caza constante de dinero para investigar, finalizando todo ello casi siempre en la g?nesis de un ser desanimado, con p?rdida de autoestima, por no decir solitario, taciturno, cansado de la vida (de la profesional al menos).

Pero muchos siguen adelante: el cient?fico no s?lo investiga por vocaci?n, o por gusto, o por obligaci?n desde instancias superiores (aunque nadie le obliga, ciertamente), sino tambi?n y sobre todo si lleva a?os investigando, por voluntad cajaliana con el convencimiento de que, a pesar de los obst?culos que el sistema espa?ol de ciencia y tecnolog?a le pueda poner, unidos a los creados por su propio lugar de trabajo, ?l tiene una misi?n en esta vida y, humildemente, tiene que llevarla a cabo.

Javier S?ez Castresana (autor del art?culo) dirige la Unidad de Biolog?a de Tumores Cerebrales en la Universidad de Navarra. Ha trabajado anteriormente en el Instituto Karolinska (1988-1990), la Universidad de Harvard (1990-1992), y el CSIC (1992-1997).


Viva el pa?s de la tortilla y el calimocho!!!

Los que pod?is, iros lo m?s lejos que os de la beca...
Comentarios
Publicado por Sinfi
Mi?rcoles, 19 de diciembre de 2007 | 11:03
London calling!
Publicado por Sinfi
Mi?rcoles, 19 de diciembre de 2007 | 11:22
Zakiu por la informaci?n, tanto de becas como de la gran?. Nunca se me ocurrio.Fumador
Publicado por EDUKADORA
Mi?rcoles, 19 de diciembre de 2007 | 12:33
Son muchos a?os sac?ndome las casta?as del fuego...nunca tuve personal t?cnico de apoyo...
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